IWC Schaffhausen recibe el Año de la Cabra con una esfera dorada
IWC Schaffhausen celebra el Año Nuevo chino con el Pilot’s Watch Performance Chronograph 41 Year of the Goat: 500 unidades, titanio, bisel cerámico y esfera dorada.
Cada año IWC Schaffhausen recibe el Año Nuevo chino con una edición especial, y cada año los coleccionistas observan con atención cómo se traduce el tema. Para el Año de la Cabra, la manufactura apuesta por la calidez en lugar del dramatismo: el Pilot’s Watch Performance Chronograph 41 Year of the Goat (Ref. IW388310) es la primera de estas ediciones con esfera dorada. Está limitado a 500 unidades.
Un signo de buena fortuna
El Año de la Cabra comienza el 6 de febrero de 2027. En chino antiguo, el carácter de la cabra, yáng, era intercambiable con el de buen augurio, y muchas inscripciones en objetos antiguos lo combinan en un deseo de gran fortuna. Con el tiempo, la cabra pasó a representar la belleza y la bondad; el carácter incluso forma parte de los caracteres de ambas palabras. A quienes nacen bajo este signo se les considera compasivos y atentos, elegantes y amables.
Oro sobre titanio
El oro es el color que sostiene la edición. En la cultura china se asocia a la fortuna, la prosperidad y el prestigio, y junto al rojo está presente en todas las celebraciones del Año Nuevo. Las ediciones especiales anteriores se distinguían por sus intensas esferas de color burdeos. En el nuevo reloj, la esfera dorada se combina con subesferas negras y agujas chapadas en oro. La caja es de titanio cepillado con bordes pulidos, el bisel de cerámica negra y la correa de piel de becerro negra. Gracias al sistema integrado EasX-CHANGE, la correa se cambia con solo pulsar un botón y sin herramientas.

Christian Knoop, Creative Director de IWC Schaffhausen, describe el efecto: el bisel de cerámica negra y las subesferas negras contrastan con un color que da al cronógrafo «un carácter suave y cálido», reflejo de los rasgos que suelen asociarse a este signo del zodiaco.
Tres cabras tras el zafiro
Lo más especial permanece oculto mientras se lleva el reloj. A través del fondo de cristal de zafiro, la masa oscilante chapada en oro muestra un pequeño rebaño de tres cabras, símbolo de dicha en China desde hace miles de años. El motivo se remonta al «Libro de los cambios», el I Ching, donde yang, que se pronuncia igual que la palabra cabra, es el contrapunto del yin y representa la energía positiva y el comienzo de un nuevo ciclo. Aparece en objetos culturales y cotidianos desde la dinastía Han, y es la primera vez que IWC lo integra en uno de sus diseños.

Un calibre pensado para durar
En su interior trabaja el calibre de manufactura 69385, un movimiento cronógrafo mecánico concebido con la mirada puesta en la robustez, la fiabilidad y la precisión. Su carga automática genera una reserva de marcha de 46 horas. Los contadores siguen la característica disposición vertical de IWC, con los minutos cronometrados a las 12 para una mejor lectura. La indicación del día y la fecha a las 3 esconde otro guiño al Año Nuevo: el día 8 de cada mes aparece el carácter chino de la cabra en lugar del número ocho.
Lo que demuestra la edición
Las ediciones limitadas ligadas al calendario son una de las herramientas narrativas más eficaces de la relojería, e IWC perfecciona el formato año tras año. Esta vez la historia se cuenta casi solo con material y color, desde la esfera hasta un rotor que casi nadie llegará a ver. Precisamente esa contención hace que la pieza resulte tan pensada.

