Breitling abre el Super Chronomat a los propietarios del Aston Martin Valhalla
Breitling permite a los propietarios del Aston Martin Valhalla encargar un Super Chronomat a medida: cronógrafo con calendario perpetuo en titanio o Automatic 38 con diamantes.

Muchas colaboraciones terminan en un logotipo compartido. La más reciente de Breitling va bastante más allá: los propietarios del Aston Martin Valhalla pueden encargar un Super Chronomat inspirado en su propio coche. Como Official Watch Partner de Aston Martin, la relojera suiza abre el proceso de diseño de una de sus colecciones más reconocibles a un círculo muy reducido de clientes, y lo hace por primera vez.
Un coche como referencia
El punto de partida es exigente. El Valhalla es el primer superdeportivo de serie de Aston Martin con motor central e hibridación enchufable, con una aerodinámica y una ingeniería derivadas de la competición y de la Fórmula 1. Un V8 biturbo de 4,0 litros trabaja junto a tres motores eléctricos para sumar 1.079 CV, suficientes para pasar de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 349 km/h. Solo se fabricarán 999 unidades en todo el mundo, lo que ya define lo exclusivo del programa relojero.

De la ficha técnica a la esfera
El encargo se realiza a través de un configurador propio de Breitling. La base es la especificación de cada Valhalla y el resto lo decide el gusto personal: colores, detalles y grabados se eligen para que el reloj se lea como una prolongación del coche y no como un recuerdo. Hay dos modelos disponibles.
Super Chronomat B19 44 Perpetual Calendar Chronograph
El modelo principal reúne una de las combinaciones más raras de la relojería: un cronógrafo automático con calendario perpetuo. La caja de 44 mm es de titanio, se lleva con el característico brazalete Rouleaux de Breitling y la esfera es de fibra de carbono. A través del fondo transparente se ven por completo el rotor negro y el movimiento. El calendario tiene en cuenta la duración de los meses, las fases lunares, el cambio de año y los años bisiestos, y no necesita ningún ajuste manual importante hasta el año 2100. Su reserva de marcha de 96 horas permite dejarlo cuatro días sin que pierda el paso. Se pueden elegir el color del rehaut, del segundero y de las agujas de los contadores, además de un grabado personal en el rotor.

Super Chronomat Automatic 38
El modelo más pequeño combina una caja de acero inoxidable de 38 mm y brazalete Rouleaux con una esfera texturizada de fibra de carbono y un bisel engastado con diamantes. Tres agujas y una discreta ventana de fecha a las seis mantienen la lectura serena, mientras el carbono lleva un auténtico material de alto rendimiento del automóvil a la muñeca. Aquí la personalización abarca el color del rehaut y de las agujas, además de un grabado en el fondo de la caja.

Dos talleres, una exigencia
Ambos objetos proceden de lugares con reputación propia. El Valhalla se fabrica en la sede mundial de Aston Martin en Gaydon, Warwickshire, y el Super Chronomat en la Breitling Chronométrie de La Chaux-de-Fonds. Georges Kern, CEO de House of Brands, lo resume en una frase: «Ahora llevamos esa misma experiencia a la muñeca». Para Marek Reichman, Executive Vice President y Chief Creative Officer de Aston Martin, cada reloj se convierte en «una prolongación natural del propio coche».
Una invitación que va más allá del reloj
Quien compra un reloj recibe además una membresía de cinco años en el Breitling Social Club. El club privado de Williamsburg, en Nueva York, tiene prevista su apertura a finales de 2027 y quiere ser un punto de encuentro durante todo el año para coleccionistas, emprendedores, creativos y artistas, con hospitalidad, cultura y experiencias exclusivas.
Lo que demuestra el programa
Para un estudio que crea experiencias digitales para marcas de lujo, el programa es una señal clara. La personalización pasa de la lista de opciones al propio producto, y el configurador se convierte en el lugar donde marca y cliente se encuentran de verdad. Breitling y Aston Martin muestran cómo dos casas pueden compartir un cliente sin diluir su firma.

